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50 años junto al fútbol

El querido masajista Ricardo Possenti, identificado con Mataderos, pasó por numerosos clubes y la Selección de Necochea. Su apodo, su crema secreta y de qué club es hincha

 

Por Adrian Stolarczuk – Ecos Diarios

 

No hace goles, no forma jugadores y tampoco la hinchada corea su nombre, pero Ricardo “La Gata” Possenti es sin dudas uno de los personajes más queridos del fútbol de Necochea. Masajista, camillero, utilero, aguatero o ayudante, dependiendo del caso, está cumpliendo 50 años en las canchas, tras comenzar como un modesto puntero derecho, a los 10 años, en el Club Boca Juniors, jugando los torneos de “baby” fútbol. Hoy identificado con el Club Mataderos, pasó sin embargo por numerosos clubes y es una “fija” cada vez que se presenta la Selección de Necochea.

Su trayectoria como jugador lo llevó apenas hasta la Reserva, pero rápidamente supo adaptarse para no quedarse afuera de los partidos: “Me quedé en el Club Boca, como ayudante de campo, daba una mano, juntaba la ropa. Para ese momento tenía 16 años. Recuerdo que salimos campeones con el “Bocha” Pérez como DT”, compartió Possenti sobre el título y el ascenso logrado por Boca en 1979.

 

Oficio

Sobre el oficio de masajista, hoy ya con 60 años cumplidos, recordó que “Cardozo me enseñó a masajear en Boca. También aprendí mucho con (Néstor) Posse en la Selección y Alonso, que era masajista en Rivadavia. Yo no tengo título, me fui haciendo con la experiencia”, reconoció. Por entonces era un oficio muy buscado. Osvaldo Giussi, en Estación Quequén y en la Selección también marcó una época.

Possenti fue haciendo su camino hasta pasar por 10 clubes a lo largo de su trayectoria, siendo requerido expresamente por los técnicos. El “Bocha” José Vicente Pérez, en tanto, fue quien lo acercó a los seleccionados de la Liga Necochea de Fútbol. “En 1976 lo hice en la selección mayor, ese fue el comienzo. Y con el Juvenil la primera vez que fui fue en el 1982, después en 83 y 84 no estuve, y desde el 85 vengo estando ininterrumpidamente. Ya van 36 años”, apuntó. En ese 82 se daría el gusto de ser campeón con el seleccionado juvenil que conducía Raúl Ugarte, DT que luego lo llevó a Huracán en 1992. En la Liga Necochea, Possenti pasaría también por Isabel La Católica, Del Valle, Palermo, Gimnasia y Esgrima, Defensores de Juan N. Fernández, Estación Quequén, Villa del Parque y actualmente en Mataderos.

 

Requerido

“Hubo momentos que estaba en dos equipos, entonces se podía porque se jugaba sábado y domingos”, advirtió Possenti quien entre muchos recuerdos atesora cuando identificado con Mataderos, el “Paisano” Alfredo López lo convocó para trabajar en su cuerpo técnico en la campaña de Defensores de Juan N. Fernández en el Torneo del Interior, lo mismo que ocurrió con Adolfo Avila para sumarlo a Villa del Parque en aquella participación en el Torneo Argentino. “Le dije al ‘Paisano” que había otros, mejor que yo, y me contestó que no, que me quería mi”. Siempre bonachón y al servicio de los amigos, su trabajo muchas veces no distinguía camisetas. “Una vez estando para Mataderos, con Pablo Fernández como técnico, creo que jugábamos contra Independiente de San Cayetano. Les hice los masajes a los jugadores nuestros y como del otro lado estaban amigos como Marrone y Del Negro, los saludé y les hice masajes también. Pablo me preguntó a dónde me había ido y le dije que había masajeado al equipo contrario porque eran amigos también”.

 

Hincha

A Mataderos llegó en 1994, con Julio Portugal como director técnico, y nunca más se fue. Disfrutó de las mieles de aquel tricampeonato local y el Torneo Argentino con un plantel histórico. En Mataderos ha jugado al fútbol su hijo Yonathan y hasta su señora Rosa lo acompaña en la tribuna en los partidos. Sin embargo, aunque tiene sus afectos en Barrio Norte, Possenti se reconoció ser “hincha de Huracán de Necochea. De chico vivía a seis cuadras del club, enfrente al Club Boca también”. Ricardo tiene cinco hijos: Yonathan, Mario, Maria Rosa, Gustavo y Yohana, y también cinco nietos.

 

Bautismo

Para el “mundo del fútbol”, Possenti es “La Gata”, un apodo popular que hasta heredaron sus hijos. No fue un relator o un amigo del barrio el que tuvo el honor del bautismo como pasa con jugadores o técnicos. En este caso, según recuerda Ricardo, la autoría se la lleva el loberense Carlos “El Mono” Cardoso, recordado marcador central de Independiente y Huracán de Lobería que en su paso por Palermo en 1984, coincidió con Possenti en la “V Roja”. “Le estaba haciendo los masajes cuando me dijo ‘¿Te puedo hacer una pregunta?. ¿No te enojas si te pongo La Gata?’, de sobrenombre. Y yo le dije que no, que no me molestaba y ahí quedó”.

A lo largo de tantos años en el oficio, reconoció que el ritual de los masajes se ha ido perdiendo. “Ahora ya no lo piden tanto como antes. Los más jóvenes sobre todo lo han perdido. Salvo que tengan algún golpe”. También se perdió el uso del hielo, aunque claro fue por el moderno spray refrescante que se conoce como su marca más popular: “Algispray”.  Pero aunque los productos mejoren, rescató el valor de lo artesanal: “Para los masajes hacemos aceite secreto, no te puedo decir. El que me enseñó fue Lizaso. Es una mezcla especial para masaje”. Indagado por más detalles, o porqué reemplazó con eso el popular “Atomo Desinflamante”, sólo explicó que “cuando no se consigue el aceite verde en la farmacia o no había para comprar, hay que buscar soluciones”.

Además de los masajes previos, parte del trabajo también consiste en repartir agua o ser el primero en asistir a algún lesionado. Aunque a veces eso se transforme en parte del juego también: “En un partido del Argentino con Mataderos me dijo (Carlos) Lizaso que entrara para hacer tiempo. La cancha estaba repleta y me decían de todo, pero tenía que entrar y hacer lo mío”.

El año pasado no pudo celebrar sus 50 años como se merecía, dentro de una cancha, pero en este 2021 se renuevan las expectativas, con la Liga Necochea y también acompañando a Mataderos en la Liga Senior. Imprescindible en lo suyo, infaltable para dar una mano, Possenti agradece el cariño siendo incondicional con los jugadores y entrenadores. Y cuando el equipo está unido, es cuando se consiguen los éxitos. ///